al suave abrazo de la hierba;
amortajada en una noche de quebranto,
vencida otra vez he sido, una a una
y a la rastra.
Recuerdo cual espejo cristalino
días varios de cartas y pergaminos leídos;
oyeron atentos mis oídos
historias ancianas de lúcidas caras,
opuestas al libro enmohecido
guardián de mi memoria ingrata.

Esta obra es publicada bajo una licencia Creative Commons.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario