caminan presurosos y nadie me habla.
Nadie me mira. Nadie me acompaña.
Invisible a los ojos mi alma callada
sordos sus oídos a mis quietas palabras
mi susurrante clamor impotente se haya.
Estoy aquí,
en el medio de todo, en el medio de nada
en un mundo ancho y ajeno
nauseabunda flotando
la insignificancia de la existencia .
Sola e inquieta en las frías avenidas atestadas
caminando incesante, mis manos heladas
- muda -
avanzando en la crudeza de ésta multitud autómata,
continúo en la búsqueda
de una sonrisa, de una mirada tuya
que me devuelva a la vida.
Estoy aquí

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