cuando vuelves
ya me he ido
y sólo logro vislumbrar,
entre los pliegues secretos de la cortina,
tu sombra,
restos de lo que fuiste.
En el sinfín del silencio
ensueño...
yaces dormido,
inquieto,
oscilante entre emociones
burdas e indecisas.
Muerto estás
vivo estás
ni siquiera tú lo sabes...
todavía,
no lo presientes
no lo intuyes
prefieres el sosiego
que te entrega la ignorancia.
El desapego forjó tus sinsabores
y desvelos,
una mente oscura,
retorcida, llena de fantasmas
miedo, sobretodo, miedo
cobarde!
ni siquiera sabes
si estas vivo... o muerto.

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