en lo crudo de la escarcha,
en la rudeza del crujido de una puerta
que dándome la espalda me dijo
que mi lugar era otro.
No le temo al sin camino
ni a la niebla, ni a tu voz
soy una con la noche que me abraza
una conmigo y nadie más.
Todo está bien. Todo.
Y si algún día así lo quieres,
busca en lo imperceptible de este lugar,
las huellas
que te permitan seguirme.
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